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sábado, 22 de noviembre de 2014

El Mundo de Los Vampiros III






Origen de un vampiro

En el conjunto de creencias populares se pueden distinguir unas formas básicas, a veces complementarias entre sí, para que un ser humano se convierta en vampiro:



Por predisposición desde el nacimiento:

 En Rumanía tenía más posibilidades de ser un strigoi, el séptimo o duodécimo hijo cuyos hermanos mayores eran todos del mismo sexo. O tener unas marcas de nacimiento como el hueso sacro pronunciado, abundante vello corporal y haber nacido encapuchado, es decir con la cabeza envuelta en parte de la membrana placentaria, o haber ingerido parte de la misma. Entre los eslavos también tenían mayor probabilidad de convertirse en vampiros los nacidos en Sábado Santo.


Por muerte prematura o violenta

En la antigua Grecia, en donde se denominaban vrykolakas o brucolacos a los así originados, al igual que entre búlgaros, eslavos, y en ciertas culturas africanas y en Indonesia, se creía que los niños, adolescentes y en general las personas que habían tenido una muerte prematura o en circunstancias anormales, por suicidio o violencia, podían convertirse en fantasmas vagabundos o vampiros.


Por incumplimiento de rituales funerarios y religiosos:

En Grecia, Bulgaria y Rumanía también se creía que alguien se convertía en vampiro después de morir si los que se debían ocupar de preparar y vigilar debidamente el cadáver no realizaban los rituales adecuados o no cumplían bien su tarea, como impedir que un animal, especialmente un perro o gato, e incluso una persona pasen sobre el mismo. Esta creencia es similar en los hindúes que consideraban que los espíritus o Pitrs, en espera de reencarnar, pueden convertirse en vampiros si nadie les recuerda y realiza los shraadh, rituales funerarios de rigor para facilitar su reencarnación.


Como maldición por acciones criminales o sacrílegas

En la antigua China también se creía que se convertían en vampiros ciertos criminales, tradición similar a la existente entre los eslavos y los griegos, quienes creían que los vampiros eran brujas o personas que se habían rebelado contra la Iglesia mientras estaban vivos, vendiendo su alma al diablo y que al morir sus cuerpos podían ser poseídos por demonios. En la Europa cristiana y especialmente entre los griegos, esta creencia era reforzada con los conceptos desarrollados por el cristianismo basados en la idea neoplatónica de la vida después de la muerte y la idea de la supervivencia del alma hasta el día del Juicio Final a pesar de la corrupción del cuerpo, de aquellos que murieran arrepentidos de sus pecados y que hubieran recibidos los últimos sacramentos. Por eso, los griegos y eslavos, creían que todos aquellos que no fueran enterrados en tierra consagrada (en particular los suicidas y los excomulgados) o los que no hubieran recibido la extremaunción, tenían la mayor posibilidad de convertirse en vampiros o tympaniaios.


Por mordedura de un vampiro

Según casi todas las tradiciones, especialmente entre los eslavos, aquella persona que moría después de ser mordida por un vampiro se convertiría a su vez en uno. Los escritores ocultistas aducen que esta manera solo es posible si hay aceptación por parte de la víctima.  Los autores de literatura de ficción le han dado a esta manera una connotación sexual intensa, muy atractiva para propósitos dramáticos.





lunes, 17 de noviembre de 2014

El Mundo de los Vampiros II





Caracteristicas



La descripción de estas criaturas varía según el folclore de cada región. Además la mayoría de atributos de un vampiro según la cultura contemporánea provienen de la literatura, sobre todo de la novela Drácula y las películas basadas en ella, así como de los cómics y videojuegos, a veces contradiciendo la naturaleza primordial del vampiro tradicional original. Por eso, de las siguientes características, solo algunas son las esenciales o comunes en el folclore general o como parte de las creencias de ciertas regiones; otras son inventadas por los novelistas y libretistas de cine o diseñadores de videojuegos.
Fueron humanos, pero ahora están en un estado intermedio entre la vida y la muerte, de ahí que se les llame no-muertos, revinientes o redivivos. Esta naturaleza determina su aspecto físico básico:
  1. Entre los eslavos, griegos y pueblos de Europa del este, un cadáver desenterrado era considerado vampiro si su cuerpo parecía hinchado y le salía sangre (presuntamente de sus víctimas) de la boca o la nariz. También si notaban que sus uñas, pelo y dientes eran más largos que cuando había sido enterrado e incluso poseía un aspecto más saludable de lo esperado, mostrando piel sonrosada y pocos o ningún signo de descomposición.
  2. En Transilvania (Rumanía) se consideraba que los vampiros eran flacos, pálidos, y poseían unas largas uñas y largos y puntiagudos caninos (colmillos).
  3. En Bulgaria y Polonia se les atribuye tener un solo orificio nasal así como una especie de aguijón en la punta de la lengua.
  4. Según la creencia en el folclore rumano, tienen la posibilidad de transformarse en animales como gatos o perros, ovejas y caballos. La forma más mencionada en la ficción popular es la del murciélago y en niebla.


Otras características

  • Se alimentan primordialmente de la sangre de sus víctimas aunque hay descripciones de que también son antropófagos y en algunas culturas se consideraba que la sangre no era la base de su sustento, sino el "fluido vital" humano o la energía psíquica.
  • No se reflejan en los espejos ni tienen sombra, tal vez como una manifestación de la carencia de un alma. Este atributo no es universal, pues por ejemplo el vampiro griego vrykolakas/tympanios poseía tanto sombra como reflejo, pero es muy popular gracias a novelistas como Bram Stoker que lo menciona en su novela Drácula.
  • Los vampiros, por su naturaleza demoniaca o su origen sacrílego, no soportan los símbolos cristianos y por ello pueden ser alejados usando una cruz cristiana o agua bendita, y no pueden cruzar por terrenos consagrados como los de una iglesia.
  • Son indestructibles por medios convencionales y son extremadamente fuertes y rápidos pero se debilitan junto a las corrientes de agua.
  • Aunque en general se supone los vampiros son vulnerables a la luz del sol, entre los eslavos se creía que no solo pueden resistir la luz del sol, sino que en algunos casos podían viajar a otro pueblo y llevar allí una vida normal.
  • Algunas tradiciones sostienen que un vampiro no puede entrar en una casa si no es invitado por el dueño; pero que una vez es invitado puede entrar y salir a placer.
  • En algunas zonas de Europa del este, se cree que el vampiro es un ser lujurioso que vuelve al lecho conyugal a procrear con su esposa, criaturas con características especiales (que varían en cada región), que se conocen como dhampiros.
  • Tienen una afinidad natural con la magia negra y concretamente con la necromancia, que dominan con mayor facilidad que el hechicero no vampiro más diestro.
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lunes, 10 de noviembre de 2014

El Mundo de los Vampiros I




Vampiro

Se conoce como vampiro, según el folclore de varios países, a la  criatura que se alimenta de la esencia vital de otros seres vivos (usualmente bajo la forma de sangre, pero según cada  región también se  alimentan de otras... cosas) para poder vivir.
En la cultura europea y occidental, así como en la cultura global contemporánea, el prototipo de vampiro más popular es el de origen eslavo, el cual alguna vez fue un ser viviente pero que luego por algún motivo se convirtió en este ser inmortal.
    
A lo largo de estas entradas veremos y conoceremos  muchas cosas que todo amante de estos seres tiene el deber de saber.  Espero que lo disfruten!



Es probable que el mito del vampiro en el folclore de muchas culturas desde tiempos inmemoriales, provenga inicialmente de la necesidad de personificar la "sombra", uno de los arquetipos primordiales en el inconsciente colectivo, según conceptos de Carl Gustav Jung, y que representa los instintos o impulsos humanos reprimidos más primitivos. Así sería la encarnación del mal como entidad y una representación del lado salvaje del hombre o su atavismo bestial, latente en su sistema límbico y en conflicto permanente con las normas sociales y religiosas.
Pero el mito, como es conocido en nuestros días, además del citado temor a los bajos instintos es también una combinación compleja de varios temores y creencias humanas que incluyen: la atribución a la sangre de ser fuente de poderío o vehículo del alma, el temor a la depredación y a la enfermedad o a la muerte y a su expresión más palpable como es el cadáver, así como a la fascinación temerosa por la inmortalidad y el instinto de supervivencia.
Algunos estudiosos sugieren que el mito del vampiro, sobre todo el que se popularizó en Europa después del siglo XVII, se debe en parte a la necesidad de explicar, en medio de una atmósfera de pánico colectivo, las epidemias causadas por enfermedades reales que asolaron Europa, antes de que la ciencia lograra explicarlas racionalmente 





Etimología


"Vampiro" es una palabra que comenzó a ser usada en Europa en el siglo XVIII y fue incluida por primera vez en el Diccionario de la Real Academia Española en la 9a edición de 1843. Tiene origen en el término "vampire" del inglés y francés, proveniente a su vez del término vampir en lenguas eslavas y del alemán, derivado del polaco wampir y éste a su vez del eslavo arcaico oper, del cual existen raíces indoeuropeas paralelas en el turco y el persa. Significa a la vez: "ser volador", "beber o chupar" y "lobo". Por otra parte, hace también referencia a cierto tipo de murciélago hematófago.
Según el Diccionario Oxford de Inglés la primera aparición de la palabra vampiro (en inglés "vampire") fue en 1734, en un diario de viaje titulado "Travels of three english gentlemen" (Viajes de tres caballeros ingleses), publicado posteriormente en el "Harleian miscellany" en 1745.
El término inglés deriva (posiblemente a través del "vampyre" francés) del "vampir" alemán, que aparece a principios del siglo XVIII proveniente del término serbio "вампир/vampir. La voz serbia wampira (wam = sangre, pir = monstruo) designa al muerto que, de acuerdo con leyendas de la Europa Central, regresa a alimentarse con la sangre —y, según ciertas variantes, con la carne— de los seres que en vida estuvieron más próximos a él. De tal raíz surgen las siguientes denominaciones: vampyr en holandés; wampior o upior en polaco; upir en eslovaco; upeer en ucraniano. Éste término ingresó "oficialmente" a la lengua alemana en (1732) cuando fue reportado el caso de Arnold Paole . Sin embargo, los vampiros no eran tema nuevo para las publicaciones en alemán. Después de que Austria obtuvo el control del norte de Serbia y Oltenia con el Tratado de Passarowitz en 1718, los funcionarios reportaron las prácticas locales de exhumar cuerpos y "matar vampiros". Estos informes, elaborados entre 1725 y 1732, recibieron amplia difusión.
Aunque la etimología exacta no es clara, entre las formas proto-eslavas propuestas están *ǫpyrь y *ǫpirь. Otra teoría menos extendida, es que las lenguas eslavas han tomado la palabra de un término turco para "bruja" (por ejemplo, del tártaro "ubyr").
El primer uso registrado de la forma antigua rusa "Упирь (Upir')" comúnmente se cree que está en un documento del año 6555 (del calendario bizantino o 1047 d. C.) Se trata de un colofón en un manuscrito del Libro de los Salmos escrito por un sacerdote que transcribió el libro del alfabeto glagolítico al cirílico para el príncipe novgorodiano: Volodymyr Yaroslavovych. El sacerdote afirma que su nombre es "Upir' Likhyi " (Оупирь Лихыи), lo que significa algo así como "Vampiro perverso" o "Vampiro hiriente". Este nombre aparentemente tan extraño ha sido citado como un ejemplo de supervivencia del paganismo y el uso de apodos como nombres de personas.
Otro uso temprano de la antigua palabra rusa se encuentra en la traducción rusa de la homilía "Palabra de San Gregorio", fechado muchas veces entre los siglos 11 al 13, donde se menciona el culto pagano de "upyri".


Continuará...